A propósito de «Kant, crítico de Aristóteles»


Rogelio Rovira


No trato en este libro de cotejar la filosofía kantiana con la aristotélica, ni en su conjunto ni en el tratamiento de alguna cuestión particular. Tampoco busco en él estudiar la recepción del aristotelismo en el pensamiento de Kant. No lo titulo por ello algo así como Kant y Aristóteles. Tampoco Aristóteles en Kant o Kant a partir de Aristóteles. Sobre estos asuntos comparativos e históricos no faltan, en verdad, aportaciones esenciales entre los muchos estudios que se han dedicado al pensador de Königsberg.

Con Kant, crítico de Aristóteles (Madrid, Tecnos, 2021) pretendo, más bien, llenar en alguna medida una llamativa laguna en el inabarcable número de trabajos dedicados a la filosofía de Kant, entre los que no se encuentra una monografía –al menos yo no he podido encontrarla– sobre las objeciones que de modo expreso y particular dirige Kant contra cuatro enseñanzas centrales del Estagirita. Me refiero a su formulación del principio de contradicción, su teoría del silogismo categórico, su lista de las categorías y su concepción de la virtud como justo medio.

Es digno de destacar que, en la confrontación con la filosofía de Aristóteles a que ocasionalmente somete Kant su propio pensamiento, el filósofo de Königsberg llega a resultados cuando menos sorprendentes. Es verdad que elogia al Estagirita, pero, a la vez, juzga que la fórmula que el filósofo griego ofrece del llamado principio de contradicción –que, para Aristóteles, no solo es el primero y principal, sino el que mejor se conoce– termina por ser «completamente contraria a la intención del principio»; que la doctrina aristotélica de las figuras del silogismo es una «falsa sutileza»; que el elenco de categorías que nos ha legado como parte esencial de su metafísica resulta, por su carencia de orden y sus deficiencias, «completamente inútil»; y, en fin, que el mismo principio de la μεσότης –por el que los antiguos otorgaron a Aristóteles el título de filósofo moral por excelencia– no merece figurar en la clasificación de los principios materiales de la moralidad, porque constituye tan solo «una sabiduría insípida».

¿Qué razones mueven a Kant en cada caso a juzgar tan duramente las referidas enseñanzas de Aristóteles? ¿Son justos estos juicios de Kant sobre el filósofo del Liceo? Responder a estas cuestiones es el objeto principal del que me ocupo en este breve libro.

Del examen filosófico de las razones que fundamentan la crítica de Kant a estas doctrinas aristotélicas y del valor de verdad y del acierto o desacierto que haya que atribuirles tratan, pues, respectivamente, los cuatro primeros y fundamentales capítulos del libro. En el primero examino las objeciones de Kant contra la formulación aristotélica del principio de contradicción. La fórmula de este principio ¿introduce de manera superflua la certeza apodíctica (con la palabra «imposible», ἀδύνατον)? Sobre todo, ¿queda limitado el principio por una restricción temporal, al indicarse en su fórmula la condición «al mismo tiempo», ἅμα? En el segundo capítulo estudio particularmente el distinto modo en que Aristóteles y Kant entienden el procedimiento lógico de la reducción silogística, para salir así al paso de la acusación de «falsa sutiliza» de las figuras del silogismo que el filósofo alemán dirige contra el pensador griego. En el tercero indago los reproches de Kant al elenco aristotélico de las categorías, considerando la cuestión del hilo conductor, el asunto de los postpredicamentos y la objeción del exceso y el defecto. En el capítulo cuarto me pregunto si son justificadas las razones por las que Kant considera que el principio aristotélico del justo medio es o inútil o una mera tautología o una regla pragmática, y no moral.

El capítulo quinto lo dedico a presentar de manera conjunta el juicio que merece la crítica de Kant de las referidas enseñanzas aristotélicas a la luz de los principios hermenéuticos del propio filósofo de Königsberg. Es digno de notarse que estas reglas de la hermenéutica de los textos filosóficos, de las que Kant ofrece en sus obras indicaciones muy valiosas, aunque sumamente fragmentarias y dispersas, se presentan como especificaciones de las tres máximas universales del pensar –la máxima del pensar por sí mismo, la máxima del pensar en lugar del otro y la máxima del pensar siempre de acuerdo consigo mismo–, que corresponden respectivamente a las funciones particulares del entendimiento, el juicio y la razón.

Un apéndice, numerado como capítulo sexto, sirve de complemento a esta obra. Se trata de un comentario y unos añadidos al examen que el filósofo español Antonio Millán-Puelles llevó a cabo, en dos de sus libros, de la discusión kantiana de dos doctrinas filosóficas que, si bien no fueron defendidas expresamente por Aristóteles, tienen un innegable origen e inspiración aristotélicos. Tales son la definición de la verdad como adaequatio intellectus et rei y la teoría de los trascendentales, condensada en la fórmula quodlibet ens est unum, verum, bonum.

Sin menoscabo del rigor que exige el tratamiento de cuestiones tan difíciles, he tratado de escribir este libro con la máxima claridad y transparencia posibles. Dada la amplitud de los temas filosóficos estudiados –cuestiones de lógica, de metafísica, de ética y aun de hermenéutica filosófica– y dada la estatura de los filósofos de que se ocupa –dos de las cimas más señeras de la filosofía–, creo que el libro interesará no solo a los conocedores de la filosofía, sino también a los estudiantes que se inician en ella. Dadas, además, las características señaladas, el libro puede ser también útil a todo lector culto y aficionado a la filosofía –y ser leído por él con provecho– que reconozca el interés de los temas discutidos y quiera disponer de una exposición conjunta del modo en que el gran filósofo de la Modernidad entendió los aspectos más esenciales del pensamiento del gran filósofo de la Antigüedad.


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Rogelio Rovira estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y amplió estudios en el Instituto de Filosofía de la Universidad de Salzburgo, bajo la dirección del profesor Balduin Schwarz, uno de los primeros discípulos de Dietrich von Hildebrand. Se doctoró con una tesis sobre la teología racional de Kant, bajo la dirección del profesor Antonio Millán-Puelles. Actualmente es catedrático de filosofía en la citada Universidad Complutense. Es autor de varios libros y de numerosos ensayos, traducciones y ediciones de textos filosóficos referidos sobre todo a cuestiones de metafísica, en los que ocupa un lugar central el pensamiento de Kant, de Leibniz y de Aristóteles, así como la fenomenología realista. Además de Kant, crítico de Aristóteles (Madrid, Tecnos, 2021), acaba de aparecer otro libro suyo sobre el pensamiento del filósofo de Königsberg: Kant y el cristianismo (Barcelona, Herder, 2021).